jueves, 28 de julio de 2016

1.1. Los principios. Conocimiento empírico

Hace muchísimos años, mucho antes de que se inventara la escritura, los seres humanos empezaron a darse cuenta de los fenómenos naturales que ocurrían a su alrededor.

En algunos casos se dieron cuenta de que ciertas cosas pasaban en forma regular sin que supieran por qué. Por ejemplo, el Sol sale todos los días.

Durante un buen número de siglos, cuando ocurría algún fenómeno natural que los afectaba, los seres humanos no pudieron hacer nada para controlarlo o evitarlo si les era perjudicial. Por ejemplo; si una plaga se comía la cosecha de granos no sabían cómo combatirla; si su vivienda se incendiaba no sabían cómo evitarlo.

Sin embargo, poco a poco el ser humano primitivo empezó a darse cuenta de que la vida se le facilitaba si hacía ciertas cosas. Por ejemplo: empezó a sacar filo a unos huesos de animales y pudo usarlos como cuchillos, con los que pudo cortar objetos; luego construyó hachas que le ayudaron a cortar madera. Así gradualmente, los grupos humanos empezaron a construir herramientas con las que pudieron hacer muchas cosas, que únicamente con las manos no las podían hacer; por ejemplo, tirar un árbol, defenderse del ataque de un animal, etcétera. Las herramientas les permitieron, por ejemplo, construir casas, ya que podían cortar la madera de los árboles y darle forma que querían. Este proceso se llevó a cabo a lo largo de varios miles de años.

Un hecho importante en la vida de los seres humnanos sucedió cuando empezaron a controlar el fuego. Debido a que esto ocurrió mucho tiempo antes de que supieran escribir, no existe ninguna reseña de cómo pasó. Lo que sí creemos que ocurrió es que en algún momento el ser humano se dio cuenta de que si frotaba dos piedras con hierba seca entre ellas, de pronto la hierba empezaba a quemarse. De esta manera podía crear fuego cuando quisiera. Después de esto también aprendió a controlar el fuego, hecho que es muy importante. 

Una vez que el ser humano controló el fuego hizo muchas otras cosas que antes no podía hacer. Empezó a cocinar alimentos y así se alimentó de mejor forma que antes. Calentó metales y se dio cuenta de que éstos se ablandaban con el calor; les pudo dar la forma que quiso. De esta manera empezó a fabricar utensilios metálicos, como ollas, cuchillos, hachas, entre otros, que le ayudaron todavía más en su vida.

Con ayuda del fuego construyó herramientas mezclando metales. Puede ser que de casualidad alguna persona haya calentado dos metales distintos, por ejemplo hierro y cobre, y los mezcló; después de que se enfriaron obtuvo una nueva sustancia que era más dura que el hierro. Así experimentando con muchas combinaciones de metales y en muchas proporciones, poco a poco, llegó a descubrir aleaciones con las que se podían construir herramientas más duras y de mejor calidad. En muchos casos, una vez que alguien descubría ciertas combinaciones para producir metales especiales, conservó en secreto la fórmula para hacerlo. Un ejemplo es el acero de Damasco, que durante siglos solamente un grupo muy reducido de personas supo cómo fabricarlo; secreto que se pasó de padres a hijos durante muchas generaciones. Solamente hasta el presente siglo se ha podido determinar de qué está hecho y cómo se produce.

El desarrollo del transporte terrestre fue de gran importancia para el avance de la civilización. Para ello se combinaron dos hechos cruciales: el empleo de la fuerza animal y la rueda.

Los animales habían sido domesticados y eran criados primero sólo para servir de alimento. Posteriormente se les puso a realizar trabajo, tirando de las carretas con ruedas, sustituyendo a hombres y mujeres en el arrastre de la azada en el trabajo del campo. De esta forma se desarrolló el arado.

Estas invenciones tecnológicas tuvieron enormes consecuencias. La carreta y el arado permitieron que la agricultura se propagara a todas las llanuras abiertas y se extendiera más allá de las antiguas civilizaciones.

En otros ámbitos también ocurrió algo parecido. Por ejemplo, pronto el hombre se dio cuenta de que si comía ciertas cosas, como determinados hongos se moría; es decir, aprendió que hay alimentos venenosos. Además, empezó a percatarse de que si tomaba ciertas sustancias, éstas les quitaba dolores o malestares. Así, al transcurrir muchos siglos se fueron acumulando conocimientos sobre curaciones, o sea: los inicios de la medicina.

De manera semejante a las anteriores, el ser humano acumuló gradualmente conocimientos en muchos campos, como los relacionados con:

  • los movimientos del Sol, la Luna, los planetas;
  • los fenómenos de los seres vivos;
  • los fenómenos de los ríos y mares;
  • los fenómenos que ocurren cuando se calientan las sustancias;
  • los fenómenos que ocurren cuando se mezclan diferentes sustancias;
  • los movimientos de los cuerpos, tanto celestes como terrestres, entre otros.
De forma empírica, como lo hemos descrito, la humanidad fue aprendiendo conocimientos acerca de los fenómenos naturales.

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