Hace
muchísimos años, mucho antes de que se inventara la escritura, los
seres humanos empezaron a darse cuenta de los fenómenos naturales que
ocurrían a su alrededor.
En
algunos casos se dieron cuenta de que ciertas cosas pasaban en forma
regular sin que supieran por qué. Por ejemplo, el Sol sale todos los
días.
Durante
un buen número de siglos, cuando ocurría algún fenómeno natural que los
afectaba, los seres humanos no pudieron hacer nada para controlarlo o
evitarlo si les era perjudicial. Por ejemplo; si una plaga se comía la
cosecha de granos no sabían cómo combatirla; si su vivienda se
incendiaba no sabían cómo evitarlo.
Sin
embargo, poco a poco el ser humano primitivo empezó a darse cuenta de
que la vida se le facilitaba si hacía ciertas cosas. Por ejemplo: empezó
a sacar filo a unos huesos de animales y pudo usarlos como cuchillos,
con los que pudo cortar objetos; luego construyó hachas que le ayudaron a
cortar madera. Así gradualmente, los grupos humanos empezaron a
construir herramientas con las que pudieron hacer muchas cosas, que
únicamente con las manos no las podían hacer; por ejemplo, tirar un
árbol, defenderse del ataque de un animal, etcétera. Las herramientas
les permitieron, por ejemplo, construir casas, ya que podían cortar la
madera de los árboles y darle forma que querían. Este proceso se llevó a
cabo a lo largo de varios miles de años.
Un
hecho importante en la vida de los seres humnanos sucedió cuando
empezaron a controlar el fuego. Debido a que esto ocurrió mucho tiempo
antes de que supieran escribir, no existe ninguna reseña de cómo pasó.
Lo que sí creemos que ocurrió es que en algún momento el ser humano se
dio cuenta de que si frotaba dos piedras con hierba seca entre ellas, de
pronto la hierba empezaba a quemarse. De esta manera podía crear fuego
cuando quisiera. Después de esto también aprendió a controlar el fuego,
hecho que es muy importante.
Una
vez que el ser humano controló el fuego hizo muchas otras cosas que
antes no podía hacer. Empezó a cocinar alimentos y así se alimentó de
mejor forma que antes. Calentó metales y se dio cuenta de que éstos se
ablandaban con el calor; les pudo dar la forma que quiso. De esta manera
empezó a fabricar utensilios metálicos, como ollas, cuchillos, hachas,
entre otros, que le ayudaron todavía más en su vida.
Con
ayuda del fuego construyó herramientas mezclando metales. Puede ser que
de casualidad alguna persona haya calentado dos metales distintos, por
ejemplo hierro y cobre, y los mezcló; después de que se enfriaron obtuvo
una nueva sustancia que era más dura que el hierro. Así experimentando
con muchas combinaciones de metales y en muchas proporciones, poco a
poco, llegó a descubrir aleaciones con las que se podían construir
herramientas más duras y de mejor calidad. En muchos casos, una vez que
alguien descubría ciertas combinaciones para producir metales
especiales, conservó en secreto la fórmula para hacerlo. Un ejemplo es
el acero de Damasco, que durante siglos solamente un grupo muy reducido
de personas supo cómo fabricarlo; secreto que se pasó de padres a hijos
durante muchas generaciones. Solamente hasta el presente siglo se ha
podido determinar de qué está hecho y cómo se produce.
El
desarrollo del transporte terrestre fue de gran importancia para el
avance de la civilización. Para ello se combinaron dos hechos cruciales:
el empleo de la fuerza animal y la rueda.
Los
animales habían sido domesticados y eran criados primero sólo para
servir de alimento. Posteriormente se les puso a realizar trabajo,
tirando de las carretas con ruedas, sustituyendo a hombres y mujeres en
el arrastre de la azada en el trabajo del campo. De esta forma se
desarrolló el arado.
Estas
invenciones tecnológicas tuvieron enormes consecuencias. La carreta y
el arado permitieron que la agricultura se propagara a todas las
llanuras abiertas y se extendiera más allá de las antiguas
civilizaciones.
En
otros ámbitos también ocurrió algo parecido. Por ejemplo, pronto el
hombre se dio cuenta de que si comía ciertas cosas, como determinados
hongos se moría; es decir, aprendió que hay alimentos venenosos. Además,
empezó a percatarse de que si tomaba ciertas sustancias, éstas les
quitaba dolores o malestares. Así, al transcurrir muchos siglos se
fueron acumulando conocimientos sobre curaciones, o sea: los inicios de
la medicina.
De
manera semejante a las anteriores, el ser humano acumuló gradualmente
conocimientos en muchos campos, como los relacionados con:
- los movimientos del Sol, la Luna, los planetas;
- los fenómenos de los seres vivos;
- los fenómenos de los ríos y mares;
- los fenómenos que ocurren cuando se calientan las sustancias;
- los fenómenos que ocurren cuando se mezclan diferentes sustancias;
- los movimientos de los cuerpos, tanto celestes como terrestres, entre otros.
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